El pasado 25 de febrero pudimos ver una pieza documental de gran valor. Un documental realizado por una mujer, que ante las injusticias que se habían cometido con la Guerra de Iraq, decidió coger una cámara para enseñar a todo el mundo la situación que estaban vivendo las mujeres que vivían en Bagdad, la capital iraquí, tres años después de la ocupación americana. Lo que pretendía, simplemente, era dar visibilidad a un colectivo, que si normalmente está olvidado, en Iraq todavía más.
Esta es una pequeña parte del documental, que fue emitido por el canal bitánico, Channel 4. En él podemos ver como la mujer, reportera, no se inmuta ante los bombardeos que se suceden. Junto al conductor del vehículo va pasando los controles, hasta dos, teniendo mucho cuidado que no descubran la cámara, ya que pueden tener muchos problemas.
Conforme llegan a Karen, una ciudad de unos 100.000 habitantes, la reportera nos cuenta como 8.000 familias se vieron obligadas a desalojar sus casas a causa de la guerra. Cuando comenzó la ofensiva, uno de los objetivos de estos bombardeos fue el Hospital Central, en el que trabajaba una ginecóloga de 34 años. Ella misma, mientras nos enseña su clínica, nos cuenta que se destruyeron 90 de las 100 camas que había en el hospital.
En la clínica en la que pasa consulta podemos ver adornos de dibujos animados como Mickey o Piolín, dibujos de la industria americana, una contradicción, puesto que los bombardeos fueron realizados por los americanos.
Un tercio de las clínicas para mujeres fueron destruidas en Bagdad, por lo que esta clínica, y la labor de esta ginecóloga, son más que necesarias. El Corán, en estos momentos, no es garantía. Muchas aún se aferran al Corán como la única solución, pero es que más de la mita de las mujeres son analfabetas.
La ginecóloga nos sigue contando su día a día, y es que ha tenido que montar un quirófano improvisado, puesto que el otro fue también bombardeado. Es irónico que ella intente ayudar a sus vecinos, mientras que los terroristas, vecinos suyos, utilicen a la población civil como escudo humano para luchar contra el ejército americano. Un ejército que separó a una niña a 400 kilómetros de su familia sin dar explicaciones.
La doctora comenta que la mayoría de los enfermeros son hombres. Estos al menos saben agradecer la labor de la doctora y la apoyan, al contrario que los grupos religiosos de las zonas, que se hacen con el poder escribiendo nuevos versos del Corán. Y es que, quien tiene el Corán tiene el poder.
En Basora, una ciudad de 2.500.000 habitantes, hay un grupo religioso que fue buscando por Saddam Hussein, por lo que para algunos, la llegada de los americanos, ha sido como una bocanada de aire fresco, de esperanza.
El desempleo, otro de los grandes problemas, ha hecho que aumente el número de hombres en las milicias. Aquí los partidos políticos controlan y tienen influencia en la policía, las autoridades y universidades. Por eso no es de extrañar que los integristas prohiban a las mujeres hacer deporte, e incluso llevar un chándal. Ellas reciben amenzas para que no practiquen ningún deporte, y presiones para que se pongan el velo; por lo que es doble el esfuerzo que deben hacer las mujeres que verdaderamente sienten esta vocación. Es el caso de la profesora de educación física, la cual les entrena en un polideportivo de la ciudad. Una de las chicas, todas llevan chándals de la marca Fila, reconoce que ha tenido suerte al tener un padre progresista que la apoya. Y es que este hecho no tendría que ser inusual, puesto que la constitución iraquí promulga los mismos derechos para hombres y mujeres.
También reconocen que Iraq era una de las ciudades que permitía a las mujeres acceder a una carrera universitaria. Incluso antes de la guerra, las mujeres podían participar en competiciones deportivas. Ahora, por ejemplo, los grupos religiosos se han hecho fuertes en el sur, consecuencia de la inestabilidad política.
Esta pieza audiovisual es un documento único. Único por las fuentes utilizadas, puesto que son personas que cuentan en primera persona todo lo sucedido. Y único por el tipo de declaraciones que se obtiene, puesto que los personajes hablan hacia una cámara no oficial. Y es que a veces ser sólo periodista no basta para poder acceder a testimonios de este calibre. A veces los reporterors tenemos que saltarnos las normas establecidas, la burocracia existente, ya que los periodistas oficiales que van a grabar a estas zonas siempre lo hacen compañados del ejército; por lo que las declaraciones no son las mismas, están cohibidas.