¿Qué lleva a una joven periodista recién licenciada a irse de voluntaria a la India, sin ningún paradero, sin niguna ONG? En su maleta sólo lleva la motivación y el sentiemiento de ayudar, y la vocación de contar lo que sucede en aquellos países, que tan lejos están de nosotros, y tan cerca nos lo muestra. A veces es lo único que hace falta.
Carmen María López estuvo el 22 de abril en la Universidad Miguel Hernández de Elche, para compartir con los alumnos de cuarto de Periodismo su experiencia como periodista y voluntaria en la India y en Bolivia.
La película Slumdog Millionare es la excusa para introducir sus aventuras como voluntaria en la India. Allí estuvo en Kolkata (Calcuta), una ciudad muy cultural, en la que la contaminación, la pobreza exrema y la diferencias de clases sociales son la tónica general. Su pimer proyecto, ‘New Light’, algo así como ‘Nueva Luz’, pretendía ofrecer protección a los prostitutas y los hijos de éstas, que vivían en el barrio rojo de Kalighat.
Esta ONG se enfrentaba a varios problemas. Por ejemplo, los niños no estaban registrados legalemente, por lo que no iban a la escuela, y vivían con sus madres en los lugares donde éstas trabajaban. Al contraio de lo que se podría imaginar, el índice de afetados por el SIDA es muy superior al de África, incluso los niños nacen ya con esta enfermedad. Las niñas ejercen la prostitución a los 12 años. La venta de los niños también es usual, ¿cuánto vale una hija? Para una madre 100 euros. Y es que la vida en el gueto y la poca unión entre las prostitutas no ayuda.
Acostarse con cinco chicos para conseguir 7 eruos. Eso es lo que querían evitar. Por ello realizaron un programa en el que ofrecian un centro de acogida de día, con guardería, asesoramiento jurídico, atención sanitaria, educación, microcréditos…
‘Calcula Station Mission‘ fue otro de los proyectos en los que estuvo involucrada, y en el que tenía como objetivo ofrecer una comida al día, 365 al año, para la gente que vive en una de las estaciones de la ciudad, de ahí el nombre ‘Station’; y es que mucha gente vivía en las estaciones de tren porque es una zona por donde pasa mucha gente y pueden recoger algo de limosna o comida del suelo. Su proyecto enseña, tanto a niños como a padres, comportamientos en higiene, educación sanitaria y nutricional.
Pero ella no es la única, Iñaki, un estudiante de óptica, también se fue con una ONG muy conocida, a la ciudad más pobre, a Bodh Gaya, provincia de Bihar. Allí fundó ‘Entre Todos‘, una fundación que enseñó a mejorar las técnicas agrícolas, para que pudieran mantenerlas a lo largo del tiempo, y así evitar la dependencia de los occidentales. También crearon un tipo de biocombustible, que funcionaba con la menta.
“He estudiado periodismo porque quería ser los ojos para denunciar este tipo de cosas”, y desde su blog lo hace relidad. Carmen María siguió contando sus experiencias, pero esta vez en Bolivia, donde estuvo cuatro meses. De este país comentó la guerra sucia que existía entre los medios de comunicación públicos y privados (el líder es del Grupo Prisa), y es que estos últimos fomentan el racismo.
Bolivia es un país que hasta hace un mes tenía la mayor tasa de analfabetismo en Latinoamérica. El alcoholismo es otros de los prolemas a los que se ha tenido que enfrentar Evo Morales, y es que ya se ha convertido en un problema nacional, que desestructura matrimonios y familias.
Con la ONG Atalay atendió a los niños en la calle que sufrían el maltrato, el proxenetismo, el alcoholismo de los padres y el trabajo infantil. Las pandillas, el uso de drogas como el pegamento, la delincuencia, los suicidios, los embarazos de las adolescentes y la prostitución eran otros de los problemas a los que tenía que enfrentarse. Precisamente, el programa dirigido a niños de 5 a 18 años, quería evitar este tipo de situaciones, y así proteger a los menores, así como ofrecer atención psicológica, educativa y sanitaria.
De todas estas experiencias, y ante la falta de instituciones para niños y niñas maltratadas, nace la Fundación Ichuri, creada por Carmen María y dos psicólogos. Y es que en la sociedad boliviana el maltrato es aceptado como una forma de educar. De hecho, 3 de cada 10 niños son maltratados psicológicamente, y 6 de cada 10 lo son físicamente. Además, 400.000 niños trabajan de 4 a 8 horas diarias en las minas, teniendo que aguntar gases, que provocan muetes y enfermedades.
Por ello, con esta fundación se pretende atajar el proyecto desde la familia, alojando a 40 niños en el centro cedido en La Paz, reeducando a los padres para educar a los niños sin tener que utilizar la violencia, y en definitiva, educando a la sociedad en general.
Desde aquí animamos a esta joven licenciada, que quiso estudiar periodismo para contar lo que pasaba, sentirse realizada como informadora, como periodista.”