El análisis y el debate sobre las crónicas de ‘El Imperio‘ acaparó la primera jornada del I Seminario Internacional de Periodismo ‘Ryszard Kapuscinski’, que se celebró el pasado 6 de mayo en la UMH de Elche. El periodista de la Complutense Agustín Vico, que ha estado en las redacciones de La Verdad y El País, y actualmente es redactor jefe del diario El Día; y el politólogo Rubén Dario Torres, experto en asuntos europeos y escritor de varios libros sobre Polonia, fueron los invitados a participar y reflexionar con los alumnos de Periodismo sobre la vida y obra de Ryszard Kapuscinski.
¿Qué tipo de periodista fue Kapuscinski? Según Dario Torres, Kapuscinski, como coresponsal, no estuvo bajo el sistema operativo en el que trabajan las cadenas internacionales de agencias de noticias, sino que estuvo en el lugar donde suceden las cosas. Hizo una forma vivencial de construir una realidad singular y poco conocida.
Kapuscinski, para lograr el proceso de inversión social y ser uno más del trabajo de campo, ejerció de forma natural, o intuitiva, un trabajo fundamental que está presente en El Imperio y en el resto de sus obras. Él dejaba que el objeto de estudio le contara, tomaba notas, registraba absolutamente todo; los olores, los colores, la arquitectura, los gestos de la gente. Todo transmite información, y por ello su obra es inclasificable, porque pertenecía a una raza de periodistas que no puede ser puesta en duda. Y es que Kapuscisnki no utilizaba datos estadísticos, ya que, como él mismo reconocía, era limitado a la hora de acometer y dar al lector significados. Tampoco utilizó el periodismo de informaciones oficiales pero propagandistas que existía en esa época.
Por ello no es de extraña que su trabajo fuera comparado al de un artesano que va destapando continuamente diferentes capas de significado, y él mismo fuera calificado como un ejemplo de inteligencia y de compromiso social, no solo para los periodistas sino para otros profesionales.
Después fue el turno del periodista Agustín Vico, que describió El Imperio como el trabajo que Kapuscisnki hace para retratar a la gente a modo de reportaje mediante las notas que toma y lo que trasciende en el tiempo. Para Vico la base de su trabajo es contar la historia a través de personajes particulares.
Son muy importantes las fuentes periodísticas con las que trabaja, desde sus propios recuerdos cuando era un niño (de 8 años) de la guerra, una víctima, hasta las personas, que como él, son testigos de lo que le pasa. Kapuscisnki habla con la gente que hace la historia, los ciudadanos que están sometidos a un régimen que nada tienen que ver con sus costumbres y tradiciones. “Él hace lo que en esta profesión se nos está olvidando”, comentó Vico.
Kapuscisnki también hace uso de las fuentes oficiales, pero sólo para contar lo lejos que está la realidad de los funcionarios con la de las personas que se encuentra a lo largo de sus viajes. Y es que lo que hace es obtener información de primera mano que había sido desconocida hasta el momento; lo que hace es historia, aparte de periodismo.
Este tipo de periodismo se hace viajando, comparando, escuchando la radio, preguntando, sintiendo curiosidad. Y es que Kapuscisnki era un ejemplo de lo que debe ser el periodismo; un periodismo escaso y difícil de encontrar, y más necesario que nunca. Como dijó el invitado, “faltan periodistas que puedan arriesgar, y directores de periódicos que se la quieran jugar”.
Entrando en el debate, los alumnos preguntan hasta qué punto los empresarios y las universidades deben invertir en formar y en fomentar el periodismo de inmersión.
A lo que contestan que, no se debe confundir el texto reflexivo con el trabajo que hacía para la agencia. Kapuscisnki en ningún momento relaciona la miseria con el exotismo. No hace de la pobreza un show. Él no es el señor que emite un programa de Cuatro sobre la realidad tailandesa. Si lo cuenta lo cuenta todo, no lo que se va a comer la audiencia progre del mundo occidental para que se rasguen las vestiduras y digan, mi civilización no es igual.
Él ofrece objetividad siempre que cuentes la verdad. La realidad y la percepción dependen de la situación del objeto y del observador. Si captas todos los ángulos la fotografía se convierte en una panorámica.
Foto: eurogaceta
